Si buscas que te doren la píldora o estás convencido de que vender tu patrimonio en Málaga es cuestión de subir cuatro fotos pixeladas a Idealista y esperar, este no es tu sitio.


El mercado de Málaga ha cambiado; es un nodo tecnológico con precios en máximos y la competencia es feroz. Moverse con las reglas de hace diez años es un suicidio financiero.