Si crees que todas las inmobiliarias son iguales, estás en lo cierto. (Y por eso estás a punto de malvender tu casa).
La mayoría de inmobiliarias trabajan igual porque les da igual cómo vendas, mientras vendas.
Te prometen el oro y el moro para que les firmes la nota de encargo, y a los 15 días te llaman para que bajes el precio porque el mercado está muy mal.
Normal que desconfíes.
Normal que estés hasta las narices.
Yo también lo estaría.
Por eso entiendo que intentes vender por tu cuenta.
Sacas el móvil, haces cuatro fotos oscuras, le pones el precio que soñaste anoche (basado en lo que pide tu vecino, que lleva un año sin vender), escribes en mayúsculas ABSTENERSE AGENCIAS y te sientas a esperar.
Bienvenido al infierno del Turismo Inmobiliario.
Prepárate para perder tiempo, dinero y paciencia enseñando tu salón a gente que no tiene ni la hipoteca aprobada.
Soy Ignacio Mongiano.
Soy Arquitecto. Hace un tiempo me gradué en Buenos Aires.
Y sí, vendo pisos en Málaga.
Pero mientras un comercial de franquicia ve un salón muy cuco, yo veo estructura, vicios ocultos y potencial de reforma.
Mientras ellos venden humo, yo vendo certeza técnica y legal.
Vender tu casa no es subir un anuncio a un portal y cruzar los dedos.
Eso lo hace un mono amaestrado.
Vender es estrategia, es psicología y es negociación.
Actualmente, tienes 3 caminos para soltar ese ladrillo y convertirlo en euros (en dos de ellos acabas palmando pasta).
1. El camino del Juan Palomo (Yo me lo guiso, yo me lo como)
Fotos reguleras, precio a ojo, aguantar a curiosos, llamadas de agencias pesadas y meses viendo cómo tu piso se quema en los portales bajando posiciones hasta la página 50.
Resultado: Acabas malvendiendo por agotamiento.
2. El camino del Reparte y vencerás (Spoiler: No vences)
Le das el piso a 10 inmobiliarias sin exclusiva.
Tu casa sale repetida 10 veces en Idealista, con fotos distintas y a veces hasta con precios distintos.
Hueles a desesperación desde las baleares.
Las agencias no colaboran, compiten por ver quién te convence antes para que bajes el precio y llevarse la comisión rápida.
Resultado: Tu casa pierde valor. Y estás ayudando a que tu competencia venda más rápido.
3. El camino inteligente
Trabajar con UN profesional.
Uno que sepa lo que vende.
Uno que no busque colocar un piso, sino defender tu patrimonio.
Yo solo juego en la tercera liga.
No tengo una oficina con un escaparate lleno de fotos descoloridas por el sol.
No pierdo el tiempo paseando a gente que solo quiere cotillear cómo tienes decorada la cocina.
Trabajo con muy pocos inmuebles a la vez.
Poquísimos.
¿Por qué?
Porque cada casa necesita una estrategia de cirujano, no de carnicero.
Y eso lleva tiempo y foco.
Solo trabajo con propietarios que entienden esto:
Que vender bien no es vender barato.
Que un Arquitecto que vende casas no es un gasto, es una inversión que se paga sola.
Que la confianza es binaria: O confías al 100% o no trabajamos.
Antes de seguir, déjame ser claro
Este servicio no es para todo el mundo.
No es para ti si:
– Quieres vender rápido bajando el precio
– Buscas la inmobiliaria más barata
– Crees que publicar en portales es una estrategia
Sí es para ti si:
– Quieres vender bien, no simplemente vender
– Te importa más el resultado que las promesas
– Estás dispuesto a escuchar una opinión profesional, aunque no sea cómoda
Si buscas al más barato o al que te endulce los oídos diciéndote que tu piso vale millones (aunque sea mentira), no soy tu hombre.
Hay cientos ahí fuera encantados de hacerte perder el tiempo.